Me pasa a veces. Veo algo tan bonito, que me gusta tanto, que lo quiero hacer enseguida. Rápidamente me emociono y comienzo. Y claro, todo cuesta un poco. Los avances llegan lentamente y parece que el proyecto está olvidado. Pero sólo parece.
Esta manta la comencé hace ahora un año. Aún le faltan un par de vueltas para terminar, necesitaré un par de ovillos más, pero la he disfrutado mucho y hoy me hace ilusión traerla al blog.